jueves, 14 de noviembre de 2013

Actitudes Zen de uso diario



A propósito de los post anteriores sobre jardines, hablemos un poco sobre Zen

      Esta filosofía milenaria nació en China en el año 618 de nuestra era, bajo la dinastía de los Tang. Su nombre proviene del término Ch´an que significa, literalmente, meditación. Está basada en las enseñanzas de Buda que hablan sobre lo transitorio de la vida y del camino para lograr la iluminación que puede llevarnos al Nirvana, es decir, el estado espiritual de perfección y de unión total con el Creador.Recuerda este proverbio chino: "Los Maestros pueden abrir la puerta mas sólo usted puede entrar."

- Ten un proyecto de vida, más esté abierto para percibir las señales del camino. Se flexible como los gajos de un árbol al viento, así nada podrá quebrarte.
- Enciende un incienso. Él marca el tiempo de la meditación o de cualquier actividad y purifica el ambiente. Además de eso, según los monjes zen-budistas, el humo esparce bienestar a todos los seres y eleva nuestro espíritu.
- Ten cerca una caja de arena, con algunas piedras y modifica cada día la posición de ellas y el trazado de los granos. Mover en el jardín zen es una forma de aquietar la mente y una metáfora de la vida: Todo está cambiando en todo momento, un día es diferente de otro y tu puedes crear tu presente.
- En el trabajo, cuando estés en una situación de conflicto o recibas una provocación, no reacciones inmediatamente. Respira y presta atención, pues siempre hay una manera de resolver las cuestiones de forma pacífica, con respeto, amorosamente. Caso contrario, entrarás en la sintonía de acciones y pensamientos negativos, dañinos para los otros y para ti mismo.
- En el coche, mantente atento y gentil con los otros conductores. Mantén distancia y cede el paso. Si estás muy alterado con la espera, pon música tranquila y algunos caramelos. Eso baja la ansiedad y suaviza el enojo e impaciencia.
- Simplemente se lo que seas, acepta tu cuerpo y tus pensamientos. Acuérdate de mirar hacia el cielo. Eso expande los límites de la mente y nos recuerda que somos una pequeña parte del inmenso Universo, que está siempre en movimiento.
- Al hablar, usa palabras de cariño y respeto, pues estás delante de otro ser humano, sea quien sea.
- Reserva algún tiempo para ti, y apenas  sin hacer nada: No pienses, no contemples, no desees cambios.
- En cada gesto simple de lo cotidiano, puedes descubrir nuevos placeres. Saborea el agua y cada alimento como un bien precioso, una fuente de energía vital. Cuando estés comiendo o cocinando, no desperdicies.
- Comienza el día sentándote con la columna recta, (puede ser en una silla), percibe tu respiración, los latidos del corazón, tensiones, pensamientos. Quédate así por algunos minutos, después respira hondo y sal al mundo dispuesto a aceptar el día como venga, como si fuese el primero de tu vida.
- Vive el momento presente. El pasado ya se fue y el futuro aún no existe. El aquí y ahora es la única realidad.
- La respiración tiene el poder de cambiar rápidamente tu estado de ánimo. En situaciones de estrés, ansiedad, enojo, tristeza, calma tu respiración y ten en mente que todas las situaciones son pasajeras, que todo está en constante transformación.
- Presta atención en todo lo que hagas y mira las acciones y los comportamientos repetitivos como una nueva oportunidad de percibir la vida con más cuidado y amor.

No es fácil desde luego, pero como todo lo que vale la pena..


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